lunes 24 de mayo de 2010

JERUSALÉN DE ORO

A mi mujer y a todos los demás:

El año 1967 supone sin duda el gran hito en la corta historia del Estado de Israel. Por aquel entonces, la estrategia militar de un pintoresco tuerto con parche al modo de pirata llamado Moshé Dayán dejó boquiabierto a medio planeta en la que se ha llamado La Guerra de los Seis Días.


Semanas antes, en el Festival de la canción de Israel, se estrenaban las notas de esa melodía que en poco tiempo llegó a convertirse en el segundo himno del pais.

La primera vez que escuché "Yerusalayim Shel Zahav" fue en la película de Spielberg "La Lista de Schindler". En su última escena, un soldado ruso a caballo comunica a los famélicos supervivientes de Auschwitz que han sido liberados por el ejército soviético. Se produce entonces entre ambos un mágico diálogo que resume dos mil años de historia, tras el cual, los judíos, a una sola voz, entonan la canción.

Fue la cantante israelí Naomi Shemer quien la compuso. Dicen algunos que en los días de la guerra, los soldados del Tsahal la entonaban orgullosos al entrar de nuevo en la Ciudad Santa.

A punto estuvo de llevarse a la tumba la compositora el secreto de su inspiración: En un ataque de sinceridad, antes de morir, confesó por carta a un amigo que la melodía estaba inspirada en una canción de cuna vasca, que escuchó de boca del cantautor español Paco Ibañez cuando estuvo de visita por el pais. Aunque el parecido es innegable, no le quita, bajo mi punto de vista, ni un ápice de genialidad. Qué decir... A mí me conmueve.

Os dejo las dos y que cada uno juzgue.



3 comentarios:

  1. Ambas están bien. Pero me quedo con el que muchas tardes oí en el Olimpia... "aceituneros altivos decidme en el alma quién levantó los olivos".

    Suerte con esta aventura. Se agradece.
    JL

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  2. Ya que mi marido ha tenido la deferencia de dedicarme, aunque no sea en exclusiva, esta columna, que menos que dejarme caer por aquí.
    Sólo dos cositas; en primer lugar es evidente el parecido de ambas composiciones aunque las comparaciones son odiosas (lo siento por Paco Ibañez) y, en segundo lugar, agradecer a Luis la dedicación y el empeño que pone siempre en todo lo que escribe. De esto puedo dar plena fe, creedme,porque cuando el ordenador hace "On" mi marido hace "Of".

    Una sufridora en casa.

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  3. ¡Qué sufridora ella! ¡Anda pasa tú también por mi blog que te he dejado un recado rn la última entrada!
    Besos

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Art. 13 CE de 1812

“El objeto del Gobierno es la felicidad de la Nación, puesto que el fin de toda sociedad política no es otro que el bienestar de los individuos que la componen”.